Le abrí mi corazón al amor y me di la oportunidad de compartir mi felicidad a su lado.
Le dije que lo amaba pero también me amaba a mi.
Que no permitiría que fuera mi mundo sino que formara parte de el.
Que estoy completa y no necesito una otra mitad pero si con quien compartir mis sueños y anhelos, con quien celebrar mis triunfos y sentir a plenitud el amor.
Que estaré a su lado el tiempo que el amor nos dure y si es por una eternidad, por una eternidad lo amaré.
Que mis abrazos calmaran sus inviernos y le brindarán calor a sus noches, y sus besos... Sus besos estoy segura serán una pizca de dulzura por las mañanas.
Le abrí mi corazón al amor, a un amor que no tiene que sacrificar para amar.
Que no tiene que sentirse obligado cuando da, al que es consciente que los apegos y la dependencia lastiman.
Le dije que confiaba en él y que él podía confiar en mi.
Que el respeto y la confianza serían fundamentales para poder vivir un amor lleno de paz y que si un día compartir una vida juntos no nos era suficiente, cada quien tenía la oportunidad de elegir un nuevo camino sin sentir culpas ni rencor.
Silvia Díaz