jueves, 29 de octubre de 2015

No diré te amo porque hoy solo quiero acariciar tu pecho, sentir tu aroma, cobijarte con mis besos y sentir tu calor.
Las palabras sobran cuando nuestras miradas distraídas al final del día se buscan y se encuentran, se clavan una sobre la otra como queriendo ser cómplices del silencio que en sozollos dice te necesito.

Se rompe la rutina en tu precencia y comprendes que te quiero y te amo, y que no hace falta decirlo porque cuando te ves en mis ojos y acaricio tu rostro tú lo sientes y es que a veces las palabras sobran cuando las caricias hablan.
Te he dicho mil veces que te amo, tal vez un poco más, pero esta noche, ¡Cariño! Me enredaré en tu cuerpo, rodeando con mis manos tu cuello te besaré lentamente hasta llegar al hueco de tu ombligo ahogando mis deseos en tu piel. seremos cómplices del silencio y entonces, las miradas y las caricias hablarán por los dos. 

Silvia Díaz

jueves, 22 de octubre de 2015

Hay amores

Hay amores que te encuentras por ahí, avivando las pasiones, apostando todo en una noche para ser felíz.
Son amores de una noche entregando todo con pasión, te desvisten suavemente, te acarician sin control.

Hay amores que se olvidan tan pronto cuando los ves alejarse de ti, que te dejan de un incendio sus cenizas y se llevan tan solo de tus labios un suspiro al partir.

Hay amores que te invitan a soñar, te sacuden hasta el alma con sus ganas de amar.
Son amores que te marcan para siempre, son de esos amores difícil de olvidar.

Silvia Díaz
Fotografía: Steeve Lunker

miércoles, 7 de octubre de 2015

Siempre la extraño. me hubiera gustado abrazarla más y decirle cuanto la quiero.
Hacerle saber lo orgullosa que siempre he estado de ella, que agradezco sus desvelos y cuidados, que extraño sus manos cariñosas las que con tanto amor de pequeña me arroparon, esas manos protectoras que el tiempo ha ido arrugando. Ahora que la tengo lejos decírselo no es lo mismo porque no puedo verla a los ojos, esos ojos  que reflejan sufrimiento, por los años, las ausencias, por los golpes que la vida le ha dado: ¡pero aún así sigue siendo una guerrera! y eso es lo que más valoro y de ella siempre he admirado. No se quiebra, no se rinde a pesar de las tormentas por las que su corazón ha pasado.
La vida no es injusta, lo somos nosotros porque nos ha dado todo a manos llenas y en su momento no sabemos apreciarlo.
Los recuerdos se hacen nudo en mi pecho al pensar en el pasado, ahora se que Dios nos regaló solo un tiempo juntas para después hacer mi propia vida lejos de ella, hasta que volvamos a juntarnos.

"Aunque hoy no esté ahí, prometo estar cuando la vida me de la oportunidad de volver a abrazarla y entonces... jamás la soltaré."

Silvia Díaz