jueves, 29 de octubre de 2015

No diré te amo porque hoy solo quiero acariciar tu pecho, sentir tu aroma, cobijarte con mis besos y sentir tu calor.
Las palabras sobran cuando nuestras miradas distraídas al final del día se buscan y se encuentran, se clavan una sobre la otra como queriendo ser cómplices del silencio que en sozollos dice te necesito.

Se rompe la rutina en tu precencia y comprendes que te quiero y te amo, y que no hace falta decirlo porque cuando te ves en mis ojos y acaricio tu rostro tú lo sientes y es que a veces las palabras sobran cuando las caricias hablan.
Te he dicho mil veces que te amo, tal vez un poco más, pero esta noche, ¡Cariño! Me enredaré en tu cuerpo, rodeando con mis manos tu cuello te besaré lentamente hasta llegar al hueco de tu ombligo ahogando mis deseos en tu piel. seremos cómplices del silencio y entonces, las miradas y las caricias hablarán por los dos. 

Silvia Díaz

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