Duerme desnuda mi alma,
baila impaciente mi soledad,
juegan mis dedos a dibujar tus labios, esos que tanto muero por besar.
Quietas se quedan mis penumbras,
tu recuerdo hace un pacto con mi realidad,
juegan mis brazos a tenerte,
calman mis ganas de irte a buscar.
Abrazo tu ausencia a mi pecho
cuando de fundirme en tu piel siento necesidad,
vuelve la angustia a golpearme,
como olas embravecidas del mar.
Cierro mis ojos y del recuerdo de tu amor me vuelvo a inundar, siento como el viento trae una ligera brisa, esa que deja sin ti, este mar en soledad.
Silvia Díaz
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