Entre mis piernas se perdió tu lengua intentando buscar el camino hacia el paraíso.
Un beso con sabor a gloria desató el deseo, de amarnos, de tenernos muy adentro, de sentirnos en alma y cuerpo
Caricias humedas, mi aliento contenido y tú ¡vida mía! tatuando mi piel con la dulce miel de tus tibios besos.
Te llevé al cielo, me hiciste volar sobre el firmamento, acariciaste mis miedos , bese cada rinconcito de tu cuerpo y el fuego en nuestra piel nos consumía lento.
Te perdiste en la desnudez de mi vientre, cruzaste las fronteras entre mi ombligo y mi sexo y yo entre suspiros me perdi en tu forma de amar, tímido, delicado y perverso.
Llegamos juntos al éxtasis, tus lunares acaricie uno a uno con la llema de mis dedos, bebiste del manantial que emana desde mis adentros.
Te perdiste en mi aroma, bajo tu piel dejé las huellas de este amor apasionado y travieso.
Silvia Díaz.
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