jueves, 24 de marzo de 2016

Quizá

Quizá la vida nos estaba regalando otra oportunidad para empezar de nuevo; y esque en el camino habíamos olvidado cómo sonreir.
Quizá las huellas del pasado no se borren nunca, ni los besos que se ahogaron en nuestros labios, tampoco los días en silencio.
Quizá era el momento para dejar de añorar las caricias que se añejaron en nuestras manos.
Quizá era tiempo de hacer vibrar de placer nuevamente nuestros cuerpos.

Quizá en esta calma que se apoderó de nuestra vida volvamos a sentir la adrenalina.
Quizá hoy sea un buen pretexto para volver a decir te amo y dibujar nuevas sonrisas.
Quizá debamos reinventar miradas y caricias.
Quizá era tiempo de tirar por la borda los pretextos y comenzar a amarnos de nuevo y sin prisas.

Quizá en la ausencia del amor habíamos dejado atrapadas nuestras almas.
Quizá era tiempo de reconocernos en nuestras miradas.
Quizá la gente juzgue nuestro andar.
Quizá nosotros no debamos renunciar; y es que así es el amor, se desarma y se vuelve a armar.

Silvia Díaz

jueves, 17 de marzo de 2016

Lejos de asustarme, me gusta mi soledad.
El olor que deja un día lluvioso.
La tranquilidad y el silencio, la calma después de un día caótico.
Los libros que me atrapan entre sus páginas, su olor y sus historias.

Me gusta mi soledad.
La libertad de ser yo.
Hacer las pases con mis inseguridades y mis miedos.
Consentirme un poco, sentir la vida en la quietud del viento.

Me gusta mi soledad.
Los lugares que guardan cierta nostalgia.Donde muere la rutina y donde puedo olvidar que existe el tiempo.

Me gusta mi soledad.
Alejarme, darle rienda suelta a mis pensamientos.
Recordar que sigo viva; vaciar por completo de prejuicios mi cuerpo.

Silvia Díaz

jueves, 10 de marzo de 2016

Esa era mi casa, el lugar al que pertenecia, mi refugio, mi hogar, los brazos que me llenaban de calor cuando el corazón moría de frío.
Sus labios calmaban la tempestad que caía en mi alma; todo volvía a la normalidad cuando estaba entre sus brazos.

Silvia Díaz

miércoles, 9 de marzo de 2016

Quierete un poquito, mi niña, le decía su abuela.
No esperes que él lo haga por ti.
No le des el poder de destruirte.
No permitas que su ego pisotee tu dignidad.
No dejes tus sueños a un lado por un hombre que te hace sufrir.
No permitas que te aleje de los que te aman de verdad.
No lo dejes decidir por ti.

Si te hace sufrir, no te merece.
Si te hace llorar, es porque no te quiere.
Si te pone en segundo plano, no merece ser él tu prioridad.
Si pisotea tu autoestima, no deberías malgastar tu amor en él.
Tu cuerpo no merece golpes, sino caricias.
Se valiente y busca tu libertad.
Tu alma marchita pronto encontrará un lugar donde vuelva a florecer.

Déjalo, mi niña y no permitas que la falsedad que hay en sus ojos te haga volver. 
Quierete un poquito, mi niña y vuelve a vivir.

Silvia Díaz

martes, 8 de marzo de 2016

No me pidas que renuncie a lo que soy, a lo que pienso y a lo que me apasiona.
Es verdad, ¡cariño! que te amo, pero nunca he pensado en renunciar a mi por tu amor.
Quiero seguir siendo esa mujer que camina a tu lado sin sentirse atada, esa que nunca agacha la cabeza, la mujer completa, revelde y loca... loca por vivir, porque al fin de cuentas por esta vida solo se pasa una vez.

No merezco un amor que quiera callar mi voz, que reprima mis emociones, que sus prejuicios repentinos no lo dejen disfrutar de la sensualidad que llevo en mi piel y que antes volvía loco.
Merezco un amor que siga amando lo que soy, que no pretenda censurar mi forma de vestir ni de actuar, que vea en mí con orgullo a la mujer que fui, la que soy y la que seré.
Y si después de todo no me aceptas como soy, déjame emprender el vuelo y tomar mi propio camino. Yo no necesito a mi lado a alguien que me corte las alas, yo necesito a alguien que me deje construir unas para volar juntos.

Silvia Díaz

lunes, 7 de marzo de 2016

Sabía con certeza que jamás lo volvería a ver, pero aún guardaba la esperanza de toparse con sus bellos ojos cafés y que recordara esa historia que jamás se atreverían a contar. Y es que el destino es caprichoso; uno nunca sabe cuándo y dónde te toparás con un viejo amor.

Silvia Díaz

viernes, 4 de marzo de 2016

Dicen que las amigas son esa pequeña llama que mantiene tibio el corazón, una luz que te ilumina cuando todo se ha oscurecido, que las penas se sienten menos cuando están ahí para escucharte y darte su apoyo; aunque solo te acompañen en silencio cuando no encuentren la forma de consolarte.
Que las caídas duelen menos cuando están para sostenerte y te impulsan a seguir el camino cuando estás a punto de rendirte.

Dicen que las amigas... ¡tu mejor amiga! Es la que permanece siempre con ese amor incondicional que nunca desaparece, aunque pasen los años, aunque cambien las circunstancias y aunque ya no sean las mismas que cuando se conocieron, tu mejor amiga siempre será tu mejor amiga. Ese es un lazo que jamás se rompe.

Silvia Díaz