jueves, 10 de marzo de 2016

Esa era mi casa, el lugar al que pertenecia, mi refugio, mi hogar, los brazos que me llenaban de calor cuando el corazón moría de frío.
Sus labios calmaban la tempestad que caía en mi alma; todo volvía a la normalidad cuando estaba entre sus brazos.

Silvia Díaz

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