con esa sonrisa falsa,
pero que te logra cautivar,
con sus ojos coquetos,
pero llenos de mentiras,
con esas dulces palabras que te envuelven,
pero traen un puñal.
Él regresó,
como siempre lo hace,
se acercó y me habló bonito,
tan bonito como solo los hombres como él saben hacerlo.
Y caes en sus garras,
te hipnotizan sus labios,
te seduce su mirada y ni qué decir de sus manos que te hacen vibrar con tan solo un roce.
Él regresó,
me dijo que venía para quedarse,
que ya no quería ser un ave que emigra antes del invierno para resguardarse del frío en cualquier parte.
Sentí su calor en el pecho,
sus ganas en la boca,
una verdad en sus ojos...
¡Casi caigo, lo juro!
Otra vez me estaba envolviendo en un mar de sueños,
pero él solo estaba esperando que dijera "si" para enterrarme una vez más ese puñal que guarda bajo la lengua.
Él me besó,
pero esta vez yo... le dije que no y no saben lo bien que me sentí.
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