jueves, 1 de julio de 2021

Hay una cama vacía

Hay una cama vacía que espera por ti,
el lado en el que dormías aún conserva la forma de tu cuerpo.
El calor de las sábanas empieza a morir de frío y mi cuerpo tirita al sentir tanta soledad en este cuarto tan gris. 
Me levanto y me pongo una camisa tuya como siempre (aún huele a ti), me preparo un café, tu taza preferida sigue al lado de la mía (la tuya ahora está vacía), bebo mi café en total silencio, me desmorono y suelto en llanto, lloro como una niña al sentirme tan sola sin ti. Un zarpazo de cólera y dolor atraviesa mi pecho y maldigo aquél día que saliste por esa puerta sonriendo... sin siquiera pensar que jamás te volvería a ver. De haberlo sabido hubiera hecho más largo ese beso, infinito ese abrazo... Simplemente no te hubiera dejado ir. 

Hay una cama vacía que espera por ti y una almohada que te llora, mis ojos se están secando de tanto llover, no puedo pensar en nada más que no seas tú. Recostada en la cama paso mis manos suavemente del lado donde solías dormir y nuestros momentos vienen a mi como esperanza a mi corazón quebrantado y una terrible desdicha para mi realidad, la realidad de ya no verte ni tenerte tan cerquita para percibir tu calor; mi cuerpo necesita tus caricias, mi alma tan marchita tu alegría, mis ojos la luz de tus ojos, mis labios mueren por un beso más y mis manos desean volver a acariciarte, necesito abrazarte. ¿Cómo puedo sonreír si ya no estás? ¿Cómo puedo dormir en una cama donde ahora solo habita tu recuerdo?

Si tan solo pudieras imaginar el dolor que estoy sintiendo, si pudieras escuchar mis sollozos y mis rezos, con lo noble que eras y lo mucho que me amabas sé  que si hubieras podido elegir nunca hubieras cruzado la puerta aquél día.

No sé cómo voy a hacer para poder seguir sin ti.

Texto: 👇🏻

— Silvia Díaz©️®️
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